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4.6.13

Me baño, miro, espero: paciencia! Si, ataques de soledad, ataques de angustia, ganas de correr lejos y caer en brazos de algún desconocido que deje de preguntarme de dónde vengo y por qué.
Encontrás pequeños resquicios, letras en una palabra, formas parecidas, esquinas similares y exactamente el mismo olor a lluvia, pero cómo exteriorizás, como sacás de adentro y ponés sobre la mesa lo que tenés entre las costillas y el corazón, cómo hago para mirarme de frente en el espejo si mi reflejo se para justo adelante mío, y no me deja verme?
Como decía, me voy a bañar y quizás después, si puedo despegarme, a caminar por el bosque y ver si se me cae alguna hoja seca, de las tantas que me tapan los ojos y orejas.

2.6.13

escucho a Guille de fondo tocando el piano, al lado mío, a la derecha. A la izquierda la noche revive, las sombras se tragan los jardines de este pueblo cuyo nombre no sé pronunciar ni puedo escribir. Adentro mío, acá, al centro, justo abajo de la boca del estómago, siento que tengo hambre de que me abraces y me respires cerca. Siento ganas de tener tu boca al alcance de la mía para cada antojo, siento la ausencia de tus manos acariciándome una rodilla en el cine, siento tus ojos mirándome por última vez. Un fin de semana fuera de tu tiempo y el mío, perdido entre las paredes de un museo, entre las canchas de futbol nocturnas y los bares de una ciudad dormida. Mujeres gritando, hombres azuzando, y vos y yo perdidos entre nuestros dedos, coleccionando posavasos.

29.5.13

¿Qué se siente estar vivo?