Escucho música que no conozco, afuera el monstruo inspira y expira. Lo miro desde la ventana, lo veo relampaguear en el fondo de los vidrios, siento la vibración de su voz febril y alucinada en mi pecho, veo las costillas de este cuerpo abrirse, torrentes de sangre de sol y río emerger y el corazón en medio, chorreando, latiendo, doliendo, aullando a una luna que, indiferente, se peina de espaldas al espejo. Quiero volver a escribir en tu espalda, quiero comprarle un collar nuevo al parásito que arrastro conmigo de cielo en cielo, de suburbio en ruta, o quizás rota? Afuera se hace de díasegundos, pero yo necesito este noche encima mío, con toda la seducción latina bailando en algúa fiesta de luces de un museo sin pasado. Y me gustaría no tener un moretón en la mano izquierda: se me complica para apoyarme en la mesa, sabés.