30.10.11

Ella ya lo miraba sin sentir nada. Sin duda es un final feliz, al menos nulo, siempre puede ser peor. Hasta me atrevo a decir que es considerado sano y maduro. ¿Por qué no me gusta? (Estornudó el gato y no reconozco el órden de las letras en el monitor, mejor no miro) El amor dejó de existir. Si nada se pierde, y todo se transforma, ¿qué hacemos con los sentimientos? ¿Es la indiferencia un sentimiento? ¿Equivale eso a decir que la nada existe? Cuando terminan las películas lindas, las realmente importantes (que nunca dejás que terminen, pasan a ser parte de lo que no vivís, que, por lógica básica, vivís, como la nada antes reivindicada), los libros que te hacen pensar que nada va a volver a ser como antes ante tus ojos (qué ilusos, ¿no? A la vez irremediablemente certero), te queda ese sabor en la boca. Esa sensación mental de haber degustado algo irrepetible y delicioso, sea dulce, amargo, agrio. No puedo evitar sentir vacío ante la falta de amor. Si fue tan lindo y especial, también tan doloroso eso que sentías, por el hecho de haber sido tan macabro en su final, ¿le quita crédito a lo anterior? ¿No estamos definiendo nuestras prioridades y elecciones de personalidad, nuestra voluntad expresada nítidamente, al elegir, consciente o inconscientemente si lo que recordaremos será lo bueno o lo malo? ¿Constituye esto una forma de pensamiento utópico y poco realista? (¿qué es la realidad, devenida en tal de la realeza?)
El resumen era que ella ya no siente nada ante él, y yo siento pena por eso, sin contar que quizás él nunca lo supo. Una pregunta para que respondan los Lugares Comunes en el tintero.

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