26.5.13

Es como chupar un cuchillo de plata lleno de Nutella. Es delicioso, pero sabés que ese lujo te puede hacer mucho mal. Es un departamento de lujo, es una persona muy sensata, pero es como dormir con el lobo feroz a la noche: nunca sabés qué pasa cuando las luces se apagan, cuando la noche engulle las calles y babea bajo los faroles húmedos y mugrientos de grasa de Dunkin' Donuts. Cierro la puerta de mi cuarto con llave y escucho del otro lado a las mujeres que ríen, escucho los vasos rodar, escucho la música de su celular al amanecer tronar y hacer vibrar los vidrios. Pero claro, el ya consumió tanto que eso no lo despierta. Salgo sigilosa de la habitación, apago todo, vuelvo a entrar y trabo la puerta. Nada lo despierta.
De qué trabajás en realidad? Es mucho lujo para un ingeniero. Sos ingeniero? Ni arreglás las cosas rotas de la casa (la luz del baño de visitas). No recibís visitas? Tenés amigos? Por qué hay otro celular siempre dando vueltas? Qué es eso que no puedo preguntar que te pone tan nervioso?
Suenan las campanas del Dome en la otra cuadra, estamos en la zona más cara de esta ciudad y vos dormís y yo desayuno eternamente. Gracias a vos pude hacerme atender por el médico: cómo iba a hablar en turco con él si no me alojaba de casualidad con vos?!
Afuera llueve sobre mojado

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