8.7.13

Escucho dulce música mexicana, desayuno. Habiendo dormido dormido en la cama de un mexicano ausente, quizás simplemtente su sueño e ilusiones olvidados, flotando en la habitación, me rozaron durante la noche. Estoy tan contenta, me gusta tanto esto. Me da tanta pena que no estén todos así. Para contrastar el mail de un trabajador explotado. Durazno sangrando, me decían ayer, dividida entre españa y ucrania, que me fueron a despedir a la terminal (uno de sorpresa). Mierda, esa fue una situación incómoda, por más que mi cansancio no me permitiera sentirlo. Gracias, yo viajo sola, no quiero atarme a alguien o algo, mucho menos a un lugar. Y si quisiera, lo hubiera hecho antes, que me gustaban más... mejor dicho, distinto. Durazno sangrando fue mi sur, con los auriculares de Fer y los shorts azul clarito, la remera cortada en la panza, azul de manga larga, descalza. Ahora es simplemente un cadáver de durazno con el mismo pijama que usaba en la carpa. Lo de descalza no cambió.
Estuve todoel fin de semana en Praga, que realmente me gustó, pero tiene que ver con la gente, no? Brno me gusta más. Eliana es genial. Ayer me esperaba con la cena, una sonrisa y un abrazo. El sábado además conocí dos chicos argentinos, con los cuales hasta fiestas compartimos: por más que fueran más grandes, fueron al Huerto. Claro, para qué. Resumiendo: que fue muy bonito todo, que me encantó, y que sigo teniendo esta cosa crónica de escuchar música y caminar hacia allá. Es tan fácil moverse, es tan fácil irse y olvidarse, y es tan mentira.

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