8.7.13

Escucho Jimi Hendrix, el calor del final del día (mi día? Ya no estoy tan segura), entra por la ventana, entre las cortinas de princesa de Julia. Duermo en la misma cama que ayer, pero una distinta de la de anteayer y de la de mañana.
Hoy mandé el paquete. No sé cuánto pesó, pero salió 776 coronas. Una lámpara menos, un punto a favor para mi espalda.
Se vuelve tan bonito seguir, salir, desafiar ese cacho de ruta con el cartelito con una ciudad mencionada en clases de geografía. A veces caigo, y pienso "mierda, debería comportarme mejor". No tengo que dejar rsatros de cama caliente o promesas de amor incierto (tatuaje de Dalí, sé que al gallego le fascinó eso, pero te juro que no mentía), y además no creo ser tan importante como para que un recuerdo dure más de un día. Pero sería un día malgastado. Del otro costadito pica igual: sería bonito que alguien te extrañe sólo por una frase que dijiste. Como Vicky Cristina Barcelona, con el tema del amor realmente romántico. Eso NO significa que quiera que me persigan mañana a Viena, puta madre.
Mañana voy a empezar a escribir el mapa y voy a dejarme caer en los brazos del siguiente elegido? Hace siete minutos escribió, parece que ya tenemos planes. "So I hope you'll join me and we can talk abou everything else when you arrice tomorrow. See you then, can't wait!" Nena, nena, qué estamos haciendo?

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