2.8.13

Llena de eso, de nuevo. Debo decir que me he vuelto más pública. O será simplemente que ya no importa tanto o soy un poco más vaga. Práctica. En fin, llena de eso. Acá, sentada al lado del ventilador, escucho una ciudad distinta latir bajo el balcón. Veo los postigos cerrados de en frente e imagino el contenido detrás de las ventanas: tapizados cubriendo los muebles, historias románticas y dramáticas, sembradas de desamores y decepciones. Si, tengo sueño. Es que anoche dormí una hora.. va, hoy a la mañana. No recuerdo nada despúes del segundo tequila y los cuatro chupitos. Espero no haber hecho cagada. No quiero pensar en eso ahora. Me gusta la mente clara, me gusta el aire que me atraviesa en la noche de verano, me gusta la perspectiva del cambio y me gusta estar con gente tan cercana. Ana es parte de mi educación, sin saberlo. Cuántas cosas se transmitieron de ella a mi viejo y consecuentemente a mí? Descubro cachitos míos en las ciudades inciertas y aleatorias de éste, mi actual camino. Descubro que la vida es super simple y bonita, como los brazos de mi abuela, como Yannick me acariciaba: a veces me olvido que estoy respirando, y me da placer acordarme que puedo abrir y cerrar los ojos y que, al cerrarlos, los recuerdos cobran un poquito más de forma. Será mi imposibilidad de evocar mejor la que me obliga a prescindir de la vista para poder tocarte de nuevo en mi mente. Siento un pozo en el pecho. Yo lo cavé, es como un hueco en tierra húmeda, no mojada, ni barro, sólo esa tierra ideal para cavar, que te queda bajo las uñas. Lo cavé y lo mantengo, y siento el aire del ventilador recorriendo los bordes, siento mi piel suave del roce del mar, siento la profundidad y tibieza a un día de la pachamama. Ese es el hueco que voy a llenar con mi tesoro: nada. O mejor dicho: todo.
Espero que las palabras me arropen, me resbalo en las curvas de las letras, pienso en paraguas y viejos dibujitos con caballos y crines y los pensamientos se arremolinan, las imágenes se mezclan, las conexiones se aceleran y disfruto de mi propia droga, de mirar el sombrero que dice negrita y de saber que soy ansiosa, que no sé vivir sin mis "defectos" ni sin mis afectos, disfruto de saberme amada, acá o allá, ahora o después, merecedora por la fantasía de alguien de eso que supieron inventar como amor. "Extraña el aire del puerto, cuando anuncian temporal"

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