22.8.11

soy así de nociva (sos adictiva, como la nicotina). no quiero saber nada (tampoco podrías saber amor, más allá de tus ojos no querés ver). no me importa (porque te rechaza, es fácil tu posición). ya no lo pienso ni lo hablo (es una contradicción que pensando en eso digas que no lo hacés... no te parece vida?). me da repulsión, me da cosita, calos fríos al abrazarme (y sin embargo vas a buscar todos los días ese abrazo que tanto asco te provoca al salir, sacudís la cabeza frenética y pensás que así te liberás de él, se quedó con parte de tu aroma). encima esa presión que intenta ejercer sobre mí (conocida, no? ese direccionamiento forzoso del cuerpo, te agarra de los costados, para enderezar en el cauce de tu boca su boca, empuja, tira, pero vos sos un imán con carga idéntica (adaptada, alguna vez sos vos?), cómo va a hacer para juntarse con vos?).
y siempre él pone los límites, siempre cediendo, total acá la vida es más flexible. eso es algo que me traje de allá e intento practicar: llevar los límites un poco más lejos, a ver si así la jaulita se ve menos agresiva. traje alegría, contentitud, como cuando te reís que ya no podés parar, ahora no sé si no es el mismo efecto cadena que me arrastra hacia un estado de ánimo que no surje de lo natural. pero creo que ahí, más allá de que puedan existir motivos indetectables para mi limitada mente actual, entra la creencia. puedo creer lo que quiera con respecto a qué me pasa (y después sufrir o no las consecuencias).

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