22.2.13

es como muy raro, no? me encanta tu ascento, me fascina la forma que tenés de abrazar, de tocar, de mimar, veo todos los símbolos de tu seducción danzando en alegre armonía, coherente con el momento y la espera perfecta, los libros, las películas, el desafío en la mirada, el olor de la piel. Pero a la mañana siguiente no soporto verte, no te quiero cerca, esos gestos tan particulares me sacan de quicio, no banco que me busques con la mirada, que súbitamente cambies a pollito mojado, me enervan las atenciones y definitivamente voy a enloquecer si mencionás un atisbo de sentimiento.



fuera de eso, te estoy mirando, todavía no te diste cuenta?




al márgen: al márgen del lago, al borde de la carpa, en el extremo de mis facultades, al ras de la extemporánea locura, acá, donde todo carece de sentido tan tangiblemente, donde el tiempo no para porque no existe, donde elaboro listas de conocidos y páginas de definiciones, los soles se esconden y aprendo a nombrarlos y sé dónde tocar para encender fuego y sé cómo hacer para que me mires más atento, y calculo cuántas palabras no escuchás de todas las que digo, pero cuántas maderas le quedan a este puente peatonal, movedizo, no apto para bicis, que me lleva de dunamar a claromecó, pasando sobre el sena.

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