30.7.14

Carta abierta a un duelo adelantado: Congratulaciones! Naciste. Eso se me ocurrió primero. Ahora empieza el sin fin de preguntas. Sin fin a separado o todo junto? Sinfin?
Qué hacemos? Qué hago? Estoy claramente sufreindo? Me sale mejor lo otro? Me gusta Camilo. Me gusta como amigo? Como persona? Me siento orgullosa de él, de sus capacidades y su cara de nene, me gusta cuando se come las uñas. Me gusta estar sola? Pienso en el tiempo que ganaría, me hago un bollo, me da miedo querer, me da miedo no querer, tengo una manno que me agarra desde adentro y me hace chiquito el corazón y al exprimirlo salen cada vez más lágrimas. Es parte del proceso? Tengo que cortarla acá? Lo voy a extrañar. Ya lo extraño. No me animo a decirle nada. Me siento como un tronquito, un pucho acabado y usado que arrastran todas las corrientes del océano, que, desbocado, encabritado, inconsciente y poderoso, marea, acapara, ahoga. Me siento también como todo ese océano sin rumbo, mirado desde el espacio exterior como unánime, homogéneo y calmo, y sin embargo sometido a la eterna atracción de la luna, descorazonado y grandote, sin tiempo, sin amor, sin olvido.
Carajo, soy tan egoísta, por qué no puedo dejar de mirarme el ombligo.

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