13.6.12

Terminé el libro. Busco entre las últimas hojas el conocido párrafo "Este libro fue terminado de imprimir..." bla bla bla. No está: bueno. Me incorporo, un gato sobre la cama, compartiendo su tiempo conmigo, no ya negro, sino blanco. Me mira somnolienta, "¿por qué te movés tanto?". La imágen en el espejo me mira antes de ocultarse pasando el marco de madera: no le gusta que la vean con la cara roja.
¿Qué ve cada uno del otro lado de lo acuoso de los ojos? ¿Qué entendiste de lo que leíste y qué sensación te deja? ¿Qué aprendiste/aprehendiste?
Es tan raro, tan ultrajante a veces, tan ridículo, tan (poco)sincero, cerrar el libro y caer fuerte contra tu contexto diario. Qué mentira tan grande. Como pececitos en una pared de un conocido supermercado brasilero.

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