Caliente, no calor. Podés sentirlo? Miramos juntos la computadora y el aire se electrifica en torno, sabés que no es insensible. Es casi tan tangible como el calor que emana de una estufa, que dibuja ondas sobre el asfalto en buenosairesverano. Con su metro setenta y piquito camina por buenosairesardiente, las veredas blancas gritando de agonía al sol brillante, los murmullos torciendo la cabeza, groserías, miradas, silbidos entorno. No necesita ni la caminata, ni baliar, ni cumbia, ni música de fondo, en buenosairesquequema el entorno se derrite a su paso, el primitivo ser se lanza al ataque y vocifera desde atrás de las corbatas, símbolo de esclativud. Detiene el tráfico y las gotas de los aires acondicionados apuran a la gravedad para poder recorrer su piel cobriza. La encarnación de una sirena tirando de la soga de la perdición, el deseo, el diablo con escote recorriendo buenosairescalcinante. Vivirá en Flores?
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