Me reencuentro, reencarno, repercuto y reaparezco, retrocedo cinco casillas, miro para atrás porque te creo mi pasado y sos solamente un fantasma en mi futuro deseado y reprimido, nunca vivido ni vívido. Suelto lastre, quiero ver si puedo volar más alto, pero no puedo evitar mirar para abajo y sentir vértigo. Qué sentido tiene todo esto? Afuera la noche se fundió con la lluvia y el frío y puedo reproducir esos tres elementos en mi interior, quemándose a mi roja voluntad, a la que despertó y se alimenta de la oscuridad y putrefacción de ambrosía musical. Emborrachada de raciocinio, despellejando memorias ajenas, rasguñando sentido y sentimiento de un sonido que mi educación pondera melodioso, rítmico, armónico, y que químicamente me perturba al respirar.
Si sufrir se goza es por la vitalidad que conlleva y por la facilidad de alcance que tiene con respecto al disfrute, para el cual son necesarias más condiciones, pero es aún más placentero. Es el camino más fácil el primero, son la nostalgía y la melancolía cainos sencillos? Qué educación puede ser más perversa que aquella que pensamos como la propia personalidad? Me pierdo si salgo de éste laberinto, y tengo miedo de que la luz me cegue si abandono las bellas paredes de mi alojamiento eterno. Si salto de una ventana seguro el laberinto se abre al medio sobre el asfalto, qué saldrá entonces?
Miel y sol.
Anteanoche soñé con vos.
Aprendiéndome
Hace 13 años