17.4.13

pasa el tiempo y uno sigue más o menos en la misma. Lo más feo igual es ver cómo los demás avanzan y te pasan en una ruta que jamás te sedujo: lo único que atino a hacer es a poner palos entre las ruedas de las carretas que pasan, todos nuestros caballos tirando para un mismo lado mientras les tapás los ojos y las orejas (no mires al costado, quizás veas tu reflejo en el escaparate y descubras cuánto y cómo envejeciste, envejecimos). En fin. Una estética bonita, un par de pensamientos que creés interesantes, algo de música y Ale que me dice "¿hasta cuándo te vas a escapar de tu vida?" mientras hablamos escondiéndonos de las cámaras de seguridad, de la mirada del encargado, de los pedidos de los clientes, de la tentación de las letras del diario. No me escapo. Porque decido que no me escapo, no lo hago. No es mi problema si vos creés que lo hago. Sé que la capacidad de creación del hombre te incomoda y molesta (es de un libro, no recuerdo cuál, era de Verne?), y tengo que pensar en ello aún, pero como en la película que ví ayer: todos defiinían y afrontaban con determinación lo que eran o dejaban de ser, hacer o pensar y actuar a cada instante y sin mirar atrás. Yo soy más como el Jardín de los senderos que se bifurcan, me cuesta un huevo renunciar a algo, pero al elegir todo, no elegís nada? Frase común, no me gusta mucho tampoco, ¿cómo podría un gato ser lo mismo que una pera? Bueno, vos te moviste hacia adelante, y yo me voy a la mierda, a ver si termino el libro y desgarro un cachito más de esta tela.

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