Veneno. Envenenada, claro. Suena fuerte y profundo (fuerte y caliente? te acordás lo que me mandaba en los mensajes más tiernos?). Oscuridad, movimientos veloces sobre las cuerdas, voces roncas. Veneno. Envidia que corroe, te quiero y me hace mal. Y me hago mal, y elijo el sufrimiento?
Siento el primer aire de bici en la cara y pienso en el placer del dolor, qué significa el amor, la pareja para mí? Ética (preciso es condenar). No me doy cuenta cuándo me usan, no me doy cuenta cuándo polarizo, no me doy cuenta cuando cambio el tono de voz, pero me hubiese gustado estar ahí cuando se alinearon los planetas. Hoy no me pasa, pero sé que es cuestión de provocarlo: nada existe y todo es absurdo, sumiéndonos en la irrealidad que un absolutista desdibuja con acuarelas aguadas. El papel se humedece y ya no te sirve para fumar. Quiero quiero quiero y sin embargo algo no, cómo te digo que si estirás la mano no me vas a encontrar, pero me estás traspasando igual? Carecen los verbos, sube el diafragma, marcas en el cuello y la elipsis que se genera en torno a la cama, al hombre en mi oreja: física y poética.
Aprendiéndome
Hace 13 años
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