20.4.14

en búsqueda del amor perdido. Ja. Eso quiere decir que lo tuviste. ¿Quién puede quererme? Pero en serio, sin reparos, incondicionalmente, irracionalmente, incomparablemente, irremediablemente. Creo que tengo algunas personas que puede, o que al menos creo que quieren ahora. Esto me llena de una gran alegría, y me deja darme cuanta que hay aire para respirar en todas partes. Pero, y ¿lo demás? ¿Cómo no desesperar en este mundo sin fin y sin sentido, sin más belleza que la que queremos crear, sin más crueldad que la que reproducimos, donde la vida es un chispazo destinado a morir bajo el diluvio del olvido. Levantarse todos los días para jugar otra vez al mismo juego, donde una y otra vez las cartas son malas, la gente ya sabe cuales son tus gestos de mentira y no te queda nada en los bolsillos para apostar. Vivo rodeada de dudas, tanteando el espacio en torno a ver donde esta menos pinchudo. Venía pensando mientras caminaba que quizás vos me completás, quizás junto a vos soy mejor persona, pero ya hace tres cuadras (es primero fue un pensamiento de las cuatro cuadras), me acordé quién soy (quien creo que soy) y quien sos (quien creo que sos), y volví a recordar que nada es seguro, que esto es un caos, y que soy una inestable, un animalito que busca cariño y no sabe darlo o pedirlo, una mina que escribe mal sentada frente a la máquina con sueño y los ojos hinchados, una fanática de las historias de final feliz que incluyan dragones, una incomprendida más, una desvergonzada menos, una persona que se cree ser humano, autoconsciencia cegadora, prisionero de tu cabeza que se cree libre en el campo de concentración de tu idioma y tus palaras, tu (des)entendimiento de cuanto te rodea, te acorrala y se prepara para saltarte a la yugular. Una formula química que salió mal. Intentaré de nuevo mañana, ojalá no sea muy tarde para decir perdón y te quiero.

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