Llueve en Buenos Aires. Llueve mucho y llueve hace días, y todo esta medio podrido ya. Como dice mi viejo "El agua pudre los barcos". Imaginate.
"Cada cual por su lado", cantan dispares Fito y Sabina. Nunca me gustó mucho Sabina. La canción es "Llueve sobre mojado" y es un cliché escucharla justo ahora, pero estaba en la lista de resproducción. Qué raras serían estas expresiones, para nosotros tan comunes, en otra época, no? "Lista de reproducción": cogés con mucha gente para tener un pibe? Onda, varias pruebas?
Tengo un ataque de arte e iniciatias diversas, mientras espero a que empiece el partido de Boca River. Estoy llena de planes, y me regocija, me da verguenza e inseguridad decirlo, la soledad, la posibilidad del tiempo sola, la melnacolía de extrañar algo, la nostalgia de los lindos momento acabados. Calculo que es porque sigo un poco enojada en parte, que no disfruto de un dulce dolor. Y porque no queda claro si se terminó (o yo no quiero que quede claro?). Enojada, por qué? Porque dejó de importarte si acababa, tantas veces, porque tomaras mi dolor y abnegación como parte esencial de la construcción de una relación conmigo "que nunca supiste bien cómo funciona esto".
Miro al espejo, le hago caras, intento verme linda. A veces me la creo, y me siento linda por un rato. Después me acuerdo de mi insignificancia en el mundo y me bajoneo un poco, pero calculo que esa bofetada me devuelve a "mi lugar" que no es más que una mediocre posición. Pero disfruto mucho de la belleza, de verla pasar cerca, de saberme fiel admiradora, de poder reconocerla cuando cruza delante mío. No quiero creer en la posesión, en la propiedad, entonces ("lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí", bellísimo) me cierra divino teorizar que la belleza, el amor, lo patético y fascinante, lo mostruoso de la vida, lo terrible y lo terrorífico y lo sublime, pueden rozarte como el tul de un personaje de fantasía, apenas aprehensible por las yemas de los dedos, acariciado por el deseo, irrepetible, jamás duradero, y apreciable sólo cuando querés y coniguientemente, podés verlo/sentirlo. Dejarlo ser, que viva, que crezca, que muera, que haga lo que tenga que hacer y poder disfrutar del cachito que te tocó en suerte. Mirar, observar, amar, odiar, qué se yo, ver qué onda. Tranquilo. Jaja, es tan paradójico que yo, para colmo, siempre le ponga tanta pasión a las cosas: incapaz de separar mis sentimientos de mi voluntad, súbitamente subo una montaña de ilusión y proyectos para tirarme en picada al ver a la realidad acercarse.
Nada, intentando vivir y no matarme en el camino, jaja no creo que salga exactamente así, no?
Aprendiéndome
Hace 13 años
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