26.3.16

Nunca escribí nada lindo de vos, y hoy no recuerdo nada. Otro requiem para lo que nunca fue. Debo ser un desastre. Paradójicamente ahora no puedo dormir, pero ayer dormí divinamente. El asado se pudre, la miel se derramó, atravesé un capítulo sin disfrutarlo y lavé dos bombachas manchadas de sangre. Ya no quiero más. Sse me repite la canción del Kuelgue en la cabeza "no quiero más contigo" y se me agoplan en la cabeza las cosas feas: la noche que me sentía linda y me puse un collar y cómo me lo quedé de pulsera después porque y me sentía miserable y vos me dijiste ridícula. La noche que lloré en un restaurant en la playa. En realidad lloré dos veces en ese reataurant ahora que me acuerdo, dos noches distintas. Busco para atrás y me acuerdo de las escaleras del museo en Florencia, me acuerdo de cosas hermosas de repente y se me llenana los ojos de lágrimas, las teclas desaparecen: te acordás las noches de Roma? El yo nunca? La botella de cerveza que decía "amor"? Te acordás del primer domingo juntos en la cama y del médico? De la sangre? De esos primeros arañazos de pasión? Te acordás cuando nos íbamos a ver futbol y bailábamos? Te acordás de la cantidad de veces que te dije lo lindo que eras? Hace siglos que no me tirás un halago. La conversación versa sobre los tres problemas tuyos y mi cotidianeidad, la miseria del tiempo transcurrido entre papeles. Me duelo, me dolés, nos duelo. Otra vez Elisa, de nuevo hiciste mal, hacés mal. No quiero más, no puedo más. Me hago bolita, como esa noche que me quedé en el pasillo del hoyel en Filipinas. Debería haberme ido al día siguiente. Cagona de mí. Quiero sacarlo todo, quiero que sea mágico y vuelvas a ser la persona que me gustaba, quiero no estar más enojada porque me siento chantajeada, quiero quererte y que me quieras, pero ya no te aguanto y sé que sólo la pasás mal conmigo. Qué tipo de mosntruo horrible soy que siempre me pasa lo mismo?
Tengo miedo de tirarte de un precipicio, por eso no hablo de más ni expreso extremos, como siempre creo que hice, pero me olvido que no soy el centro del mundo y que puede que la que salte del precipicio sea yo.

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