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26.5.17

Es que claro: vos nunca me mentiste. Qué puedo objetar? Donde radican mis argumentos? Me siento mal?
Cosas. Dijiste que no te gustaba. Y qué? Pasó.  Es amor abierto. O sea.. Como un vale todo. Me siento un poco así: como si me hubiesen roto una silla en la cabeza. Intento levantar mi autoestima, mi ego. Y me derramo por todas partes: la culpa de tenerte en velo, la otra flaca y lo que pueda llegar a sufrir, mi mente no abierta, la propiedad sobre el otro, el monstruo que emerge (y dice "si igual no me gusta"), el negarme a que el amor sea tan fuerte y abrasivo y yo no pueda no controlarlo. Será una reacción tuya al negarte mi amor? Mi "te amo"? Dios Elisa, no sos el centro del mundo, rappelle toi! La mirada ajena. Todo lo que me atraviesa. Una reina rubia y alta mirando desde el trono: "qué me importa que te abrace: anoche cogió conmigo." y el látigo, mi látigo, siempre presente, listo para marcharme la espalda, para que en el futuro pueda tener otra cicatriz donde no tocar, otro riel donde ningún tren más va a correr. Hacer callo y esperar a que dejé de doler. Voy hoy?
Y encima me lo crucé al santo de Pato en la puerta acá.

4.2.17



Veces y voces más oscuras. Vociferan susurrantes, acusan, esgrimen finas espadas, finos argumentos, finos lenguajes de elección y educación dudosa. Me dijiste elegante? Me dijiste formal! Quién sos? Qué sabés de mi? Quién te invitó a este quilombo? No sos mi dueño y no soy todas mis dimensiones, mis vertientes con vos. No me conocés, o sabrías que nunca me tuviste, que todas mis partes, mis alas, mis piezas, se despliegan y se tiran del piso 8, del piso 17 y nunca venís a volar conmigo. En mis gritos no te invito. Me hubieras atado mientras podías, ahora buscaré alguien más que quiera hacerlo... hablarme al oído, explicarme lo que me va a hacer, condicionarme, circunscribirme, participar conmigo del proceso completo de tensión lenta, el cuerpo sutilmente cambiando de forma: se estira, se amolda a tu deseo, escucha el roce antes de sentirlo. O quizás todo junto. La respiración en el centro del mundo. La sangre que vuela, se acumula, se hincha en el lugar justo. La locura activa el fino cerrojo de tu compostura, y con dedos largos manipula las llaves, juega con ellas, mira de lejos, se entretiene en ver cómo perdés el control entre las sábanas, entre las piernas, entre mi boca y tus posibilidades. Te lo dije alguna vez, te mencioné que quería más que esto, que quería ser más que esto, pero quizás no era para “nosotros”.
Suenan muy fuerte, gargantas que se rasgan como tela. Borbotones de sangre y una pequeña muerte. Vibra y quema, después tiembla. Mira desde afuera de la vidriera roja, sigue caminando: eso no está disponible. Incesante vómito, esto me pasa por quedarme sola acá, ¿le pasa a todo el mundo? Sigo temiendo esta reproducción, temo que sea bella, temo que se detenga, temo que desaparezca, temo que la leas. Te-mo. Mo-te. Modos ominosos tántricamente eróticos. Agua, por favor, y de fondo I put a spell on you, por Nina Simone

26.3.16

Nunca escribí nada lindo de vos, y hoy no recuerdo nada. Otro requiem para lo que nunca fue. Debo ser un desastre. Paradójicamente ahora no puedo dormir, pero ayer dormí divinamente. El asado se pudre, la miel se derramó, atravesé un capítulo sin disfrutarlo y lavé dos bombachas manchadas de sangre. Ya no quiero más. Sse me repite la canción del Kuelgue en la cabeza "no quiero más contigo" y se me agoplan en la cabeza las cosas feas: la noche que me sentía linda y me puse un collar y cómo me lo quedé de pulsera después porque y me sentía miserable y vos me dijiste ridícula. La noche que lloré en un restaurant en la playa. En realidad lloré dos veces en ese reataurant ahora que me acuerdo, dos noches distintas. Busco para atrás y me acuerdo de las escaleras del museo en Florencia, me acuerdo de cosas hermosas de repente y se me llenana los ojos de lágrimas, las teclas desaparecen: te acordás las noches de Roma? El yo nunca? La botella de cerveza que decía "amor"? Te acordás del primer domingo juntos en la cama y del médico? De la sangre? De esos primeros arañazos de pasión? Te acordás cuando nos íbamos a ver futbol y bailábamos? Te acordás de la cantidad de veces que te dije lo lindo que eras? Hace siglos que no me tirás un halago. La conversación versa sobre los tres problemas tuyos y mi cotidianeidad, la miseria del tiempo transcurrido entre papeles. Me duelo, me dolés, nos duelo. Otra vez Elisa, de nuevo hiciste mal, hacés mal. No quiero más, no puedo más. Me hago bolita, como esa noche que me quedé en el pasillo del hoyel en Filipinas. Debería haberme ido al día siguiente. Cagona de mí. Quiero sacarlo todo, quiero que sea mágico y vuelvas a ser la persona que me gustaba, quiero no estar más enojada porque me siento chantajeada, quiero quererte y que me quieras, pero ya no te aguanto y sé que sólo la pasás mal conmigo. Qué tipo de mosntruo horrible soy que siempre me pasa lo mismo?
Tengo miedo de tirarte de un precipicio, por eso no hablo de más ni expreso extremos, como siempre creo que hice, pero me olvido que no soy el centro del mundo y que puede que la que salte del precipicio sea yo.