1.8.16

Sos una fuente constante de inspiración para mí. Como si fueses un cuchillo siempre afilado y capaz de hacer correr mi sangre, sin importar la intensidad del pulso que esgrimas hoy. O que esgrima yo misma, claro. Serías como mi musa oculta, ilusa e inocente. Sos lo que pienso cuando leo a Borges, sos lo que creo que mis años anteriores, sos la voz dulce que canta atrás de todas las canciones que me encantan, la nota que aguanta mientras la garganta se parte de melancolía. Capacidad infinita de almacenamiento de mi bipolaridad, de mi romanticismo perjudicial, de mis vetas de plata en medio de la tierra parda e insípida. El calor que regresa a mi boca. Me encantaría pensar esto d emi quizás, y ahí radica el último esfuerzo para respirarte: haber sido tu musa. Inviolable por las oleadas del tiempo y la razón, soy yo la que habla de dicción y laberintos frente al espejo o sos vos? Yo creo que la que nunca tiró fui siempre yo, y acá estoy aún, gozando (o aprendiendo a gozar?) de la incertidumbre, por miedo a la muerte definitiva de un punto final.

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