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3.7.17

Qué gilada, ya pasó un montón de tiempo.  Hoy volví casi llorando de danza porque estás en lo de Sofi. Porque estás en lo de Sofi y me esperba a cada rato un mensaje del estilo "ay amor, perdoname, acabo de estar con Sofi cogiendo, porque se me vino encima y quería y ya fue, no sé qué pasó, por eso no te respondía y no voy a comer. Estoy muerto". Va. No sé ni qué esperaba. Lagrimeando sola a la vuelta porque creo que no te creo, que sos infantil. Va, que sos como un niño que no se da cuenta cuando se la manda hastadespués de que pasó, y no sabe bien qué onda, entonces no toma precauciones y va a los tumbos. después pensé que te cuido por demás, y que si no me estaré pasando: no debería aislarme de tus mambos? no sé si puedo.. no termino de entender como funciona eso. Pensé también en la ducha que quizás debería ocuparme de quienes realmente me necesitan, como mi viejo. Vos no tenés a nadie de quien te preocupes, dejás todos librados a su suerte, ni siquiera te cuidás. Dios, ya estoy escribiendo pestes de vos, se me pasó el amor? Recarajo Elisa. También me tendría que estar por venir, ojalá sea sólo un día de furia. No me copa cuidar a un pibe, o cuidar una psiquis. Me gustaría sentir la libertad del principio, pero si vuelvo a no darte mucha bola te me colgás de las tetas, cual bebé. O no? Probemos Elisa.
Hay algo más que quería anotar.. no despalzo el afecto de mi viejo hacia Guille? Era eso lo que quería anotar? Qué me pasa que siento inseguridad cuando él está con alguien más, un rato, y ahora ya no? Por qué él no la siente? Qué es lo correcto?

29.1.17

restallan. Restallar. Se escribe así? Renacen, se retuercen, retruécanos, ratatouille. Reviven al fuego las picaduras en mi cuerpo, la noche y la temperatura de la sangre las despiertan. Pican.
Al final sería cosa de sencillamente elegir a la persona que más te guste y hacer de eso tu pareja. No existe, hoy, eso de ser parecido a alguien, eso de las afinidades, la química: agarrá a cualquiera de la mano e intentá construír una vida, un momento de vida compartido. No hay media naranja, sino que te amoldarás a lo que tengas al lado, dos amantes en un puente. La pesadilla de una ciudad, una ubicación que nos condena. Siempre dije que soy más atractiva fuera de Buenos Aires, "en vacaciones soy divina". Claro. Descontextualizada. Te lleva el puente a lo más bajo de vos? Qué harías para evitar lo que temés? El miedo y el egoísmo. La noche intemporal del amenazado. La tensión en los músculos que provoca lo onírico, las frases murmuradas, inconclusas, ilógicas. Cuánto vas a cambiar hoy? Deambulo, diluyo, diluvio, me vuelvo todo el sentido, y consecuentemente me hago nada. Haiku. Y mi monstruo que me mira desde atrás de la puerta, siempre unidos. El puente, volvamos al puente. Elegir a cualquiera, y hacer de ello el amor. Amor, una percha bonita, una creencia, una fé. La creación humana por excelencia, junto al hambre, la pintura, los unicornios y las bombas. "Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo." Me atormenta todo eso que no me es. Espero que esta no sea una noche larga.

1.8.16

Sos una fuente constante de inspiración para mí. Como si fueses un cuchillo siempre afilado y capaz de hacer correr mi sangre, sin importar la intensidad del pulso que esgrimas hoy. O que esgrima yo misma, claro. Serías como mi musa oculta, ilusa e inocente. Sos lo que pienso cuando leo a Borges, sos lo que creo que mis años anteriores, sos la voz dulce que canta atrás de todas las canciones que me encantan, la nota que aguanta mientras la garganta se parte de melancolía. Capacidad infinita de almacenamiento de mi bipolaridad, de mi romanticismo perjudicial, de mis vetas de plata en medio de la tierra parda e insípida. El calor que regresa a mi boca. Me encantaría pensar esto d emi quizás, y ahí radica el último esfuerzo para respirarte: haber sido tu musa. Inviolable por las oleadas del tiempo y la razón, soy yo la que habla de dicción y laberintos frente al espejo o sos vos? Yo creo que la que nunca tiró fui siempre yo, y acá estoy aún, gozando (o aprendiendo a gozar?) de la incertidumbre, por miedo a la muerte definitiva de un punto final.

17.3.15

No sé si te habrá vuelto a pasar, no sé si antes me pasó, pero me florece el interior y me siento contenta. Humo de palo santo, que relaja y deja esa sensación de algo querido y olvidado, una cama caliente en una mañana de invierno, una almohada fría en las noches de verano. Su sonrisa, mirándome a los ojos, alternando a la boca, la voz simple, franca, la imposibilidad de tocarse, de verse en otro lado, la consciencia de lo finito del momento, de que no se va a repetir, de que nunca va a pasar nada, pero aún así disfrutar el momento que tengo a esa persona cerca, porque sí. Las notas de una canción familiar, un rasguido que alguna vez significó un montón, y vuelve a hacerlo. ¿Cómo dejé de sentir esto? La frescura de la noche de verano, la transpiración al bailar hasta el cansancio, las cigarras atronando mis sentidos: la respiración profunda en la humedad de lo verde. El deseo, que sólo nace cuando la fantasía fluye libre. El agua es dulce, el amanecer destruye la somnolencia de una mañana que sabe prometer, sin preocuparse de la vanalidad de luego cumplir. Mis sentidos se intensifican y vuelvo a sentir la droga en mi sangre, libertad.

13.9.14

Soy vacía. Estoy vacía. Estoy llena de vos quise escribir hace unos días, pero no te amo. O es que creo que no te amo? O es que no se amar? Qué hay de malo en mí? Qué falla? Dónde esta mi felicidad cuando no hay aire y sol? Cómo respiro si no me abrazás, si no veo tu reflejo atrás mío en el espejo? Me pierdo cuando me atravieso, y cambiar de lado, cruzar la calle, me lleva en círculo nuevamente al inicio. Y quiero salir, y quiero vivir, y quiero que esto sea sólo una recaída, pero me parte, me diluye, me lascera el encieroo, el saberte encerrado, lo febril de tu condición, lo injusto de nuestra relación, la maldad de ese dios que no nos permite el acceso al paraíso. Perdido, atascado, trunco trunco.Agua que se acumula en mi interior, agua que se acumula en mis mejillas y bajo mi mentón. Ruidos en la casa, quiero esconderme y ser chiquita. No quiero más

25.8.14

Cuando pase el exámen, va a terminar la tormenta que azota las costas. Van a venir otros exámenes y otras tormentas, pero vos y yo, y hablo de vos y yo, vamos a haber metamorfoseado, inevitablemente. Moriremos como el axolotl? No quiero más desprecio. No quiero más abrazos rígidos, no quieoro más muecas de disgusto, no quiero escibir "te quiero" y quedarme con la pantalla vacía, no quiero mandar besos sin recibirlos. Y pienso endurecerme más, si es necesario, a costa mía.

26.7.14

mátenme. Es como jugar a ser grande teniendo cuatro, es como las historias de legos o de barbies. Una calesita que gira, me marea y me deja de nuevo en el mismo punto. Necesito dormir, justo ahora voy a descubrir qué me gusta más o es la culpa o una inexistente moral, o bueno... necesito dormir.
Igual, qué lindo el contacto de tu piel, no?

21.6.14

siento que me enrosco, complico, desato y te ofrezco mi mejor pedazo. Blandito, sabroso, fácil de masticar y sin fibra. Pero bueno, se ve que de nada sirve: retroceda al inicio, como en el juego de la oca. Me tenés los huevos inflados ché. Y lo peor es que soy yo sola en la discusión, porque jamás te diste por aludido y yo jamás me animé a encararte. Otra comunicación fallida en el mundo, otro amor que no será.

31.5.14

me hago cachitos. Me hago cachitos y leo poesía. Me hago cachitos y leo poesía y te escucho en tu proyecto más amado.
Pienso que no sirve de nada sentirse mal, pero hago tantas cosas que no sirven de nada. ¿Qué es servir y a quién habría que servir o de servir qué? Ser-vir.
Retirándome, retruco y recabo. Rozo rezando razones repetidas y reiteradas, ratones, ríos rojos, regiambre risible radicada, remotamente rota. Reís y retozo, reís y racionalizo: reís y renuncio. No quiero hacerte mal, pero no sé si es porque te quiero o porque no te quiero.

(me derrito escuchándolo seducir al micrófono con su elipsis introvertida, murmura bajito que mi mundo se calla para oír tu respiración)

9.2.14

implacable, arrebata atiborrados manojos de sí mismo, esperpento, espantajo, aterrador redentor. Gira la llave, un ruido metálico, un chasquido, un mecanismo que se enrosca, se despereza y con las escamas palpitando veneno, de pura ansia se quema. Carne achicharrada, crujiente, sangre y fluídos grasientos, chorrean, crepitan, carcomen los bordes mi sensibilidad. Se afirma, se endereza, altiva atrae el apocalipsis: apoplejía que, perpleja, se plantea ecuaciones. Ecuánime acentúa. Muta, descompone, desparrama, desanima. Característico: digiere tu miedo. Te mira de frente, pensás que mide tu fuerza, pero calcula cuidadosamente el pánico que te atenaza, ése que atesoraste para acercarte a lo humano. Monstruo! Monstruo! Tu lengua no toca tus dientes, lame secreciones del sufrimiento ajeno, succiona patecismo, alecciona los sentidos hacia la perdición, engaña y mientras se levanta la remera para que caigas en la irreparable seducción que ilumina su cintura, el hueco de su ombligo, la curva de su pecho. Monstruo monstruoso, taciturno y circunspecto acetrina tu piel, antes oliva y jazmín, hoy resabio de carbón. Pulveriza, ennegrece, despectiva te rebaja, te doblega y sumerje tu cabeza en saliva de cerdo. Reduce, recauchuta, recicla, reprime, reafirma su imperio. Llamas y azufre, olor a sexo, herrumbe, óxido de siglos de aburrimiento, de mediocridad, el dios levanta su cabeza y en sus ojos el odio toma forma, color y piedra.  Metal que hunde en sus manos, mercurio en sus venas, te vigila con sus alas podridas, y golpe a golpe, mes a mes, lubrica tu ilusión, aceita tu corazón y resbala la vida por tus venas. Pensás que tomás agua, pero ese vaso sólo contiene vidrio molido, igual de brillante, igual de hermoso refleja, refracta, reluce al y del sol: sencillamente una ruta más directa, menos tortuosa, hasta el pozo que se disfraza de eternidad. Purpurina en las mejillas, cintas en el pelo, suavidad en tus hombros. Fruta madura, jugosa, jóven y apetecible. Libidinoso, bochornoso, amortajado, morboso, paradójico, cínico y apabullante, el deseo que se achica en el borde de mis labios. Muerde y araña, pero no puede evitar la violación ¿quién me ató las manos a tu influenza?

7.11.13

Y ahora qué? Me levanté tarde, me dormí, me desinflé y la noche se ocupa de llenar las cuencas de mis ojos de hermosa luz artificial. Yegua. Sin ganas, con el contrarreloj del rubio que ocupará la habitación contigua, con el plan de la vivienda, con las ilusiones de menor, con la voz a flor de piel y los ojos mirando el sueño ("de qué te reirás, linda?"), digo suelo. Una hormiga que recorre la mesa me recuerda los pensamientos de la mañana (qué pasa si pongo una hormiga roja de argentina entre hormigas rojas de otro país?), y los de ahora (hormiga argentina-hormiguita viajera-mierda, dónde voy?). Será que cuando aprendés una forma de vivir la agotás, hasta que te mata o la matás? Batallas bíblicas, patas de gato y esas combinaciones de letras que toman un tinte mágico cunado a cada una le pintás el sombreado de la espera: tenue, prometedor, mentiroso. Siguiente acto, se escucha el mensaje y una voz gruesa, irracional, emocional, sentimental, inconmensurable, atronadora y cavernosa: años de gastar cigarrillos en tu memoria, grita. Ecos que destrozarían el metal de las vías y una despechada que encorva la espalda bajo el peso de su propio desengaño "puto, reputo!" Jajajaja, genial. Soy tan tonta que no creo que vaya a gustarle a nadie así, pero al menos tengo un genial libro encallado junto a la cama.

2.10.13

atracones. Parece que no supiera existir (vivir dijiste?), de otra manera. Tus uñas arañando todo, el ruido de mi culpa inunda el callejón de la inseguridad, de la maldición de la drogadicción. Atracones de nuevo. Me escondo, me escabullo, enferma repto por los rincones de mis preguntas, buscando un signo de puntuación olvidado que me dé pausa y paz. Atracones de todo. Atracones de letras buscando a Dios (no me mientas, sabés que buscamos al Diablo), sin entenderlo, sin digerirlo. Atracones de vos: te busco entre todas las fotos del pasado, entre todos los gratos recuerdos que cuidadosamente extirpé de mis pupilas y tímpanos por meses, como filos de aguaviva de la piel muerta de un ahogado. Y lo peor es encontrarte. Desaparecé. Atracones de información: no quiero saber que la felicidad no existe, que este caos celebra la ignorancia porque la sabiduría es la creencia de otra religión que vanagloria el sufrimiento. Y te encuentro en una foto, posando junto a tu familia. Y no te reconozco. Y me veo en tus pupilas, devolviendo (sin degustar?), la mirada de cansancio, con las manos lastimadas por tus dientes (mis dientes, tu boca, nuestra lengua, ningún idioma) en la parte superior de la mano. Es el esfuerzo por cerrar la garganta que ya nunca y siempre será poderosa o profunda.
Nostalgia de manos sin descubrir, estoy a punto de caer por el mismo hoyo que vos cavaste para llegar a China y a Alicia? O acaso lo perforé yo para vos? De nuevo, qué ingenuo y acertado pensar de esta forma en nuestra (acaso hay algo plural acá?), creación. Llevo años pariendo tu hijo, sólo que a veces me olvido.

10.9.13

El miedo primitivo, irracional, embriagador y conquistador. La tormenta se hace fuerte, ilumina las ventanas negras de la noche, aulla a la nada y al sin sentido, parte el cielo con su poder voluptouso. Y lloran las nubes, lloran sobre todos los niños violados y asesinados, lloran sobre lo patético de las novelas argentinas y colombianas, lloran sobre las heridas de las mujeres golpeadas con piedras por las reglas de un dios que nadie vió jamás, lloran sobre el amor que no existe y los humanos inventamos para poder vivir.