me siento mal de la panza, me duele un poquito el alma, me raspa el orgullo contra la piel. Me siento chiquita y temerosa, como un animal salvaje acorralado y herido: no entiendo la agresión externa ni esos tubos metálicos que me apuntan. Me pica la boca por fuera, me arde por dentro. Sangre. Estoy sucia e insegura, cansada. En mi casa hay un rico olor a masa de tarta, la gata duerme al lado mío. No estoy nerviosa. Pero aún así estoy cachusa. Domingo. Suena en mi cabeza Chandelier, y pienso al rememorar la letra que es cierto. Tantas cosas son ciertas y no existen. Siempre me ahogo en mi relatividad. Tengo que quererme más y disfrutar del momento, no momentar el disfrute.
No hay comentarios:
Publicar un comentario