Mostrando entradas con la etiqueta piso 13. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta piso 13. Mostrar todas las entradas

2.10.13

atracones. Parece que no supiera existir (vivir dijiste?), de otra manera. Tus uñas arañando todo, el ruido de mi culpa inunda el callejón de la inseguridad, de la maldición de la drogadicción. Atracones de nuevo. Me escondo, me escabullo, enferma repto por los rincones de mis preguntas, buscando un signo de puntuación olvidado que me dé pausa y paz. Atracones de todo. Atracones de letras buscando a Dios (no me mientas, sabés que buscamos al Diablo), sin entenderlo, sin digerirlo. Atracones de vos: te busco entre todas las fotos del pasado, entre todos los gratos recuerdos que cuidadosamente extirpé de mis pupilas y tímpanos por meses, como filos de aguaviva de la piel muerta de un ahogado. Y lo peor es encontrarte. Desaparecé. Atracones de información: no quiero saber que la felicidad no existe, que este caos celebra la ignorancia porque la sabiduría es la creencia de otra religión que vanagloria el sufrimiento. Y te encuentro en una foto, posando junto a tu familia. Y no te reconozco. Y me veo en tus pupilas, devolviendo (sin degustar?), la mirada de cansancio, con las manos lastimadas por tus dientes (mis dientes, tu boca, nuestra lengua, ningún idioma) en la parte superior de la mano. Es el esfuerzo por cerrar la garganta que ya nunca y siempre será poderosa o profunda.
Nostalgia de manos sin descubrir, estoy a punto de caer por el mismo hoyo que vos cavaste para llegar a China y a Alicia? O acaso lo perforé yo para vos? De nuevo, qué ingenuo y acertado pensar de esta forma en nuestra (acaso hay algo plural acá?), creación. Llevo años pariendo tu hijo, sólo que a veces me olvido.

29.9.13

Te escribo. Una vez más y por vez primera vez, te escribo. Tomé de más. No me mojé, porque entre todo lo que tomé hoy, tuve la buena idea de tomar un remís a casa. Y pasó. Pasó de nuevo. El momento indicado, el lugar indicado. Como esos ojos que ya no me recuerdan, que nunca me vieron. Me enontré con él en el estepejo del ascensor. Reconocí su pelo antes de tropezarme por la ansiedad. Estaba on ella. Con una de ellas. No tengo idea de cuántas son. Ni me interesa ("ojos que no ven, corazón que no siente" + "no hay peor ciego que el que no quiere ver"). Pero te ví. Y me viste. Qué significa? Casi nada para vos, una vida para mí. Quizás. Romántica, viviendo de emociones, sentimientos vanos, inexistentes? Nah. Sólo jóven. Esperanzada, luminosa aún. Veremos cuánto dura: disfrutemos el amor mientras existe, que nada es esterno (y todo lo es). Bueno, decía. Me viste. Te vi. conslusión: ambos estamos "vivos" y aún en el mismo edificio. Ahora sabés que estoy en el 17. Yo siempre supe que estabaas en el 13. Subiste con ella, pero no la veo: la verdad, no siento más que un deseo, con lo cual, ella no es obstáculo, ni dolor. Seamos sinceros. El drama cuesta más dejarlo, es como pimienta, pero confío en que al menos no lo vemos/leemos/escibimos para recordarlo(específicamente).
Sigo ebria, claro, pasaron menos de tres minutos, pero puedo decir que amo esa seguridad del amor incondicional que sólo ellas me dan, y esta noche duermo tranquila de que alguien me ama. De nuevo.