Anoche soñé feo de nuevo.
Me pasó un montón durante el último tiempo, hablo de meses. estamos en pandemia, encerrades hace mucho... desde el 17/3/20, casi 5 meses. Sólo salí para hacerme estudios, y operarme de vuelta, de lo mismo que en 2018. Me duele, me operé el 6/8, y ya pasaron 6 días y me duele mucho. No me dolía tanto al principio. Jueves y viernes casi no dolió. Aumentó el sábado y domingo, y el lunes empezó a doler en serio. Hoy es miércoles, mañana se cumple una semana, y me duele. Me duele lateralmente, más hacia la derecha, pero la herida va para adentro, y no la veo. Supura, y me da asco, impresión y miedo. Ayer hablaba con mi mamá por teléfono y ella también tiene la experiencia de la septisemia de mi tía muy cerca. Tengo miedo cuando me duele.
Ayer soñé que estaba en la calle, de noche (siempre sueño de noche. Bueno, a ver: siempre en mis sueños el escenario que ocurra se transita después de la puesta del sol, como si yo realmente fuese otra persona que despierta del otro lado, y claro, siempre es de noche, porque a esa hora duermo). Sigo. Las calles de una ciudad, era latinoamérica sin duda, presumiblemente Buenos Aires, pero nada lo indicaba con claridad. Había calles empedradas y otras asfaltadas, y yo circulaba por la calle a pié, no por la vereda. Veía de lejos un chico muy alto que se iba sobre una piba, cerca del cordón: la atacaba, la quería maniatar y violar. Yo me le iba encima, le gritaba y lo empujaba para que se separara de ella. Ella cuando se veía libre corría y se metía en un portal, y en una casa, y cerraba la puerta. El pibe se volvía contra mi, me levantaba en peso y empezaba a correr en la noche, había cambiado de presa. Yo empezaba a gritar, y la voz me salía baja, ahogada, por el pánico. No llegaba a gritar como creo que podría hacerlo, pedía ayuda, pero nadie me escuchaba. Pasábamos cerca de un corredor nocturno y no escuchaba, y a mi me llevaba ese diablo, para violarme. Ahí me desperté, eran las siete y se filtraba luminosidad creciente entre las rendijas de la persiana.
Traté de volver al sueño y modificarlo: muchas veces hice eso con sueños de angustia. Sin embargo, las ideas que se me ocurrían eran muy violentas. Ponele que con mis manos juntas y tomando envión, o con un codo puedo pegarle un buen golpe en la cabeza o cuello y caigo al piso: ¿le voy a patear la cabeza, a ver si lo dejo inconsciente? ¿sé cómo patearlo para hacer eso y no matarlo, o sencillamente no hacerle nada? Pensé en mostrarme rabiosa, decirle que lo van a encontrar donde se esconda porque mi pareja está en la venta de órganos de niñes (pues #lomáshorrible), pero me pareció terrible también. ¿Cómo salgo de una situación así de violenta sin que el acto de violencia equivalente que yo ejecute no me dañe a mi también?
Cuando me desperté y le conté a Guille, me preguntó cómo lo veía. Lo veo como esto que me pasa: me equivoqué. No le conté a nadie de esta operación, así que nadie me bancó. Nadie me preguntó cómo estaba, nadie me dió su parecer, nadie me contó cositas análogas ni se rió conmigo, nadie me vino a visitar (esto también pues #pandemia). No tuve el apoyo de mis viejos, ni de mis amigas. Agus y Agos se olvidaron un poco, o siguiéndome a mi habrán pensado que yo no quería hablarlo, pero yo no lo hablo porque no quiero molestar a nadie con esto, no quiero que les de asco, no quiero que me rechacen por esto. Siento que lo cargo como una mochila, pero en el vientre, como un niñe que nunca voy a parir, me quedó atascado entre el pecho y el pubis, atorado y doliendo, y ayer dije que le iba a decir a más personas, pero no lo hice. Acá sigo, sentada sola en la oscuridad. Guille me pidió que no lo descargue en él, que no puede más con este pacto de silencio, que agarre a una de mis amigas y se lo vomite encima. No usó esas expresiones, claro, pero en mi horror, eso leo, y me siento aún más sola, todo el tiempo transportada lejos por un violador. Entiendo en algún lugar de mi ser su posición: él también está en esta pandemia, encerrado conmigo, y debe ser muy pesado de cargar esto. Es como si les dos estuviéramos ahogándonos en el mar, y yo me colgara de él: bueno, no. No sirve, nos vamos a pique les dos. Tengo que nadar, tengo que ser fuerte me dice, y que me ama. Pero me sigo sintiendo tan sola en esto.
Ya pasó un rato más. Guille me abraza y me dice que no estoy sola y me mira con sus ojos hermosos, pero es que estoy desesperada. ya le conté a alguien más, y acá sigo, resistiendo y esperando a que me haga efecto el blokium.